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Branded content, o cómo asociar valores a una marca

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Los estímulos publicitarios a los que nos enfrentamos cada día se cuentan por miles. Máxime desde que internet se ha convertido en el soporte ideal para informarse, comunicarse y, obviamente, publicitarse.

En este contexto de saturación publicitaria, los anunciantes están cada vez más obligados a distinguirse de todo el ruido con el que bregan en todos los soportes, ya sean competidores o no, ya que se trata de conseguir destacar por encima de cualquier otro impacto publicitario. La pregunta que muchos se hacen es, pues: ¿cómo puedo lograr captar la atención en el contexto actual?

Lo primero que nos indican los expertos es que la creatividad se antoja cada vez más importante. Un aspecto que ha sido el principal campo de batalla del marketing directo en general y de técnicas como el buzoneo en concreto. Y es que parece que ya esté todo visto a la hora de preparar una campaña de este tipo.

Sin embargo, sin muchísimas las técnicas creativas que ya se están aplicando en el mundo de la publicidad y el marketing que pueden servir a quienes apuestan por el direct marketing para destacar.

Un buen ejemplo de ello es la hibridación de formatos. Esta técnica consiste en mezclar géneros para dar lugar a nuevas expresiones. Algo que en internet es muy habitual ver a través de las acciones transmedia y que, al menos hasta la fecha, se ha puesto poco en práctica en el buzoneo. No obstante, esto es posible gracias a apuestas como la que propone el branded content a cualquier tipo de soporte, incluyendo un folleto publicitario.

Lo primero que debemos tener claro es qué es el branded content. Este se define como el contenido generando por una marca que permite conectar con las necesidades de su target. Para ello propone recurrir tanto a la información como al entretenimiento.

Aplicado a un folleto, se trataría de mezclar la información meramente publicitaria tras la puesta a la venta de un nuevo producto o de una nueva oferta junto con información que resulta de interés para nuestros consumidores tipo y están vinculadas a nuestro sector a nuestros valores. De ahí que se antoja imprescindible vincular una serie de valores a una marca y hacer servir esta imagen de marca para posicionarnos en el mercado.

Algo que, por ejemplo, ejecuta a la perfección Ikea en sus catálogos en los que se mezcla esa información de producto con ideas de decoración y novedades en el sector mobiliario y de tendencias de todo tipo.

Pero las opciones que ofrece el branded content son mucho mayores. Porque, como comentábamos anteriormente, es posible agregar experiencias transmedia a través de la inserción de códigos QR con los que, no solo ampliar la información, sino con los que transportarles a un escenario en el que queremos transmitirles sensaciones vinculadas a la filosofía de la empresa.

Si algo está quedando claro en esta nueva era de la información y la comunicación es que apostar por asociar valores a una marca es una de las maneras más afectivas de llamar la atención, generar leads y engagement. Valor añadido y filosofía que, como les acabamos de mostrar, también se puede aplicar al marketing directo.